lunes, 16 de abril de 2012

Sensaciones

La gente que no ha hecho el camino, suele tener una actitud de cierto descreimiento respecto a la experiencia que se vive en el mismo. Es lógico, ya que durante mucho tiempo se ha asociado a un tema místico, religioso, donde no cabía la experiencia humana de aproximación a esta realidad histórica que es el Camino de Santiago y a la experiencia que supone las vivencias, el compartir con otros una parte de tu vida. No hace falta hacer el camino para saber que sólo el hecho de plantearte hacerlo y estar en él hablando, comentando, saludando a personas que no conoces, tiene que ser como mínimo, enriquecedor. Yo cuando me propuse por casualidad iniciar esta experiencia lo hice desde una óptica de reto y enriquecimiento personal, intentando acercarme a una realidad de acercarse a uno mismo, a lo humano. La experiencia del Camino 2011, me llevo a ver que cada uno vive y hace el camino de una manera diferente y eso es riquísimo: hay el religioso, el místico, el histórico, el cultureta, el rodamón, el viajero, el tripas, el de modé, el guiri, el introvertido, el extrovertido y el de Bilbao, el "no-se-cómo-ha-llegado", el "te-lo-dije", Don Quintín el amargao y el japonés y..., así hasta un sinfín. Yo cada año aprendo. Aprendo de mí mismo y aprendo de los que me rodean. Como bien dijo Fer un día comentando qué es lo que más le había gustado del 2011, el ver cómo las personas se adaptaban , renunciaban por un espíritu de grupo, de compañía. Esto se aprende en marcha. Este 2012 he vuelto a aprender de mis compis. Es bonito per cómo nos vamos acoplando, cómo nos ayudamos, cómo se comparte, ver el esfuerzo de cada uno, ver los sentimientos de cada uno. Gracias a todos, compañeros y caminantes. Vuelvo con más conocimiento!.

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